
El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha confirmado el espectacular avance que está protagonizando el español en el mundo, aunque advirtió de que sin lecturas la mala calidad del idioma se expandirá de igual manera. “El gran avance del español es cierto. Es muy interesante el hecho de que haya cuarenta millones de hispano-hablantes en Estados Unidos que mantienen su idioma. Pero, si es verdad que la lengua se está deteriorando no hay que mirar sólo a las escuelas, sino a las pocas y malas lecturas. Hay lugares donde no se lee, y si sólo se lee en Internet, el idioma se empobrece”- dijo, a la vez, que consideró que la Red ha aumentado enormemente la comunicación entre los humanos, aunque en este medio se ha perdido el respeto a la lengua. “Por alguna razón psicológica profunda, quien escribe en Internet no siente la obligación de cuidar el lenguaje que se sentía cuando se enfrentaba a un papel en blanco”.
La Opinión de Málaga, 25 de abril de 2007
En la era de la información y del conocimiento veloz, se ha impuesto un reduccionismo lingüístico que quizás haría las delicias de Robbe-Grillet, pero que a mi me confunde y me cansa. Con tal de ahorrarnos letras, escribimos “k” si stas en mad, k mandes msj” No sé qué dirán los antropólogos del futuro acerca del tamaño de nuestro cerebro cuando recojan los mensajes de texto que nos enviamos, después de la próxima glaciación. Con un poco de suerte, pasaremos a los anales de su historia como una generación de afásicos que se comunicaban por “blableblismo”. Parecerá una fruslería, pero las lenguas se transforman por cuestiones así: por abreviar, por abaratar y por eso que llamamos economía lingüística. No quisiera yo vivir en una era del lenguaje tecnológico en la que circuláramos por la calle diciendo “el semaf está roj” Somos capaces de ahorrar en palabras y de derrochar en gasolina.
Marta Santos
¿Tiene o no tiene el hombre, como individuo, el hombre en comunidad, la sociedad, deberes inexcusables con su idioma? ¿Es lícito adoptar en ningún país en ningún instante de su historia una posición de indiferencia o de inhibición ante su habla? O, por el contrario ¿Se nos impone, como una razón moral, una atención, una voluntad interventora del hombre hacia su habla? Tremenda frivolidad es no hacerse esa pregunta. Pueblo que no la haga vive en el olvido de su propia dignidad espiritual, en estado de deficiencia humana. Porque la contestación entraña consecuencias incalculables. Para mí la respuesta es muy clara: no es permisible a una comunidad civilizada dejar su lengua, desarbolada, flotar a la deriva.
Pedro Salinas, La responsabilidad del escritor y otros ensayos.
Propuesto por la profesora Elisa Viseras




Propuesto por la profesora Dª Marta Jiménez López

